Buenas noches amore, hoy toca un Cuento de Conejitos:
Había una vez, en un bosque suave y silencioso, una pequeña familia de conejitos que vivía dentro de una colina llena de flores.
La mamá conejita, el papá conejito y dos hermanitos llamados Nube y Copito.
Cada noche, antes de dormir, los conejitos salían a mirar las estrellas.
—¿Por qué brillan tanto? —preguntó Copito, bostezando.
—Porque cuidan los sueños de los pequeños conejitos —respondía mamá conejita con una sonrisa.
Pero una noche, Nube no podía dormir.
—No tengo sueño —dijo moviendo sus largas orejitas—. Mi mente está saltando como un conejo veloz.
Papá conejito tuvo una idea.
—Entonces iremos al Campo de los Susurros —dijo en voz bajita.
Caminaron despacito entre flores dormidas, luciérnagas brillantes y pastito que parecía una alfombra verde.
Al llegar, encontraron algo mágico: cientos de pequeños conejitos del bosque ya estaban acurrucados escuchando al viento.
El viento no hacía ruido fuerte.
Solo susurraba:
"Todo está bien… el bosque duerme… las estrellas cuidan de ti…"
Nube se acomodó junto a Copito.
Una luciérnaga pequeñita se posó sobre su nariz.
—¿Sabías algo? —dijo la luciérnaga—. Los sueños más bonitos llegan cuando cerramos los ojos sin preocuparnos.
Nube sonrió un poquito.
Miró arriba.
La luna parecía una gran almohada brillante.
Escuchó los grillitos.
Sintió el abrazo tibio de su familia.
Y sin darse cuenta…
sus ojitos comenzaron a cerrarse.
—Buenas noches, estrellitas… —susurró.
—Buenas noches, pequeño conejito —pareció responder la luna.
Y así, entre flores suaves, vientito tranquilo y muchos sueños dulces, Nube y Copito se quedaron profundamente dormidos.
Soñaban que saltaban sobre nubes de algodón y comían zanahorias gigantes bajo un cielo lleno de estrellas.
Fin. 🐰🌙✨